"Cuco" nos ha
dejado, cuando parecía que había mejorado
todo se truncó y la enfermedad pudo con
nuestro niño.
Pequeñito
era, pero ha dejado un vacío enorme, enorme
como el corazón de su padre el cual le ha
dado los 5 mejores años de su vida.
Gracias
Miguel, miles de gracias por hacer tanto
bien a Cuco y a tantos animales españoles,
no lo olvidará, es imposible…. No lo
olvidaremos, también nos es imposible, pero
el pequeño Paquito que desde Kimba va hacia
ti, te aseguramos que te pondrá de nuevo la
sonrisa en tú boca.
Reproducimos la
despedida de su papa….
Desde ayer hay una nueva
estrella gaditana en el
cielo sobre Arizona
No sé nada de los primeros nueve años,
pero sé muy bien que los últimos cinco
años de tu vida eran unos años
maravillosos. Los perdedores son
ellos que te abandonaron aquel día
lluvioso en septiembre de 2003, porque
tú dejaste a ellos para una vida de
sueños viajando por el mundo.
Cómo me acuerdo del día que te llevé
para Jerez por primera vez cuando
salimos de Kimba. Ninguno de los
dos sabíamos lo que nos esperaba….una de
las mejores amistades posibles en esta
vida. No te costó nada en
acostumbrarte a tomar la siesta en el
sofá, ni de acostarte por la noche en un
pedazo de cama con tu papá.
Hemos tenido una vida estupenda, tú y
yo, Cuco. Te viniste para los
EEUU en 2004 dejando muy lejos todos tus
malos recuerdos de esa gente que no se
preocupaban nada de ti.
Pensé que ibas a estar siempre joven,
pero eso no es el caso con ninguno de
nosotros. Poco a poco te entraban
los problemas de la vejez, pero siempre
con tu papá cuidándote como un príncipe.
Los problemas de la vista y de la
artritis eran unas molestias, pero
cuando hace dos meses nos llegó el
diagnóstico de cáncer pues eso ya era
otra cosa.
Estos últimos dos días han sido muy
duros para ti, y a mí se me partía el
alma de verte con la cara tan triste.
La verdad es que esperaba que nos dieran
un medicamento para quitarte el dolor
cuando nos fuimos a la clínica
veterinaria ayer por la mañana.
Pero ya no quedaba ningún medicamento
más y nos dimos cuenta tú y yo de que
había llegado la hora.
Yo no quería dejarte, mi niño, pero
tampoco quería verte sufrir. Te
comportaste muy educado, como siempre,
hasta el final. Sabías que estabas
muy seguro porque papá te tenía en brazo
dándote un mil besos. Te pusieron la
inyección y en menos de cinco segundos
te quedaste lacio en mis brazos, y yo
sabía que ya se había acabado mi
trabajo. Yo estaba a tu ladito hasta el
último respiro, aún cuidándote y dándote
todo el amor y cariño posible.
Algunos seres pasan por nuestras vidas,
pero otros pasan y nos dejan una huella
que no se puede borrar. Tú sí me has
dejado una huella, Cuco, y he tenido
muchísima suerte de haber compartido la
vida contigo durante estos últimos cinco
años. Que te descanses, pequeño, y que
sepas que papá nunca me olvidaré de ti.
Gracias por haber sido el mejor amigo
que he tenido en la vida. Te voy a
echar muchísimo de menos.
Sé que tú me estarás esperando un día al
otro lado de ese puente del arco iris.
Hasta entonces, mi niño. Papá te
quiere muchísimo.